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Hasta la mujer más bonita a veces no lo es tanto. ¿Nunca os habéis cruzado en la oscuridad de un pasillo con una cara femenina cubierta de lodo verde? Os aseguro que es una visión que asustaría al mismísimo Boris Karloff. Pues lo mismo ocurre con María Pita últimamente. Es una de las plazas más coquetas de Galicia, pero no está en su mejor momento, están haciéndole un peeling, y los andamios y redes protectoras verdes y azules la afean considerablemente. Aun así, aunque en esta ocasión al marco no se le pueda llamar “incomparable”, vale la pena acercarse a ver la obra de Igor Mitoraj que se muestra en esta plaza coruñesa. ¡Quedé impresionado! Y es que durante los últimos años en muchos ayuntamientos gallegos, nos venían acostumbrando a esas esculturas subvencionadas, esos engendros “ortopédicos”, más propios de la antigua URSS que de una Europa civilizada, colonizando como una plaga de piojos las plazas, parques y paseos de Galicia, ese "arte" parasitario que vive de nuestros impuestos y al abrigo de algunos alcaldes gallegos. Pero la obra de Mitoraj provoca admiración a pesar de estar asentada en valores estéticos milenarios. Os recomiendo que sacudáis la cabeza como un chucho mojado para intentar olvidar supuestas obras de arte contemporáneas y visitad el bosque de 22 esculturas de Igor Mitoraj. Durante el paseo, cada ángulo de la plaza nos ofrece una nueva visión de la belleza clásica y cada visión vale la pena. Para los que no puedan acercarse a Coruña, hice unas cuantas fotos que podéis ver en: La galería de Igor Mitoraj en Arte de Galicia
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