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Durante la época en la que abandoné la pintura, más de una década, sufrí una atrofia de uno de los "músculos" más importantes para el artista, el cerebro. No sé mucho de este órgano, pero creo que cuando ejercitas mucho una función, se establecen conexiones neuronales que lo dotan de destreza y agilidad para esa labor.
Pues bien, el ejercicio de mirar y conseguir ver lo que no todo el mundo ve, lo había abandonado; tanto que la mirada se me había enfriado. Ahora, poco a poco voy recuperando esa capacidad de ver la magia de las formas, las luces, las sombras. Y encuentro en los lugares y momentos más inesperados, arte. El arte está por todas partes, sólo hay que estar atento. Parece que avanzo en mi camino, pero todavía encuentro mucha dificultad para materializar el arte que veo o siento, en una obra sin perder la esencia. Pero supongo que eso también es cuestión de ejercitarlo. Pero para eso, tendría que dejarme de tanta playa y de vez en cuando, pintar algo. A ver si esta semana voy menos a Perbes y acabo uno de los 3 cuadros que tengo empezados...
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