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Por fin está terminado mi primer ejercicio al óleo. De momento, continúo dedicándome a copiar obras de autores consagrados. El objetivo es aprender de su técnica e intentar captar esa magia, cruzar lo ultraleve1, que hace de la obra original una obra de arte. Como digo, es mi primer ejercicio, así que please, sed comprensivos: Yo tengo varias autocríticas al resultado final: 1. La mano: Las sombras de la mano tienen un tono sucio, mantienen el color del fondo, en vez de aportar algo más… ahora, a posteriori, y después de ver en Ferrol la exposición “Sorolla y sus contemporáneos” creo que debería haber usado un tono más rojizo en esas sombras, es decir, haría una mano un pelín más colorista y menos monocroma. 2. Composición: El cuadro original tenía unas proporciones distintas a mi tela. Al final, opté por recortar un poco por delante y por detrás de la modelo. De este modo ahora veo que le falta espacio delante de la nariz del perraco y un poquito más de aire a la espalda de ella. 3. Estilo no uniforme: El proceso de elaboración del cuadro fue largo. Desde la ventana (mis primeras pinceladas al óleo en una tela y con caballete) al perro, pasó mucho tiempo y mucho aprendizaje… así que unos elementos están hechos más a pinceladas y otros más detallados y difuminados. Es decir hay elementos que destacan por estar más “enfocados”, cuando la intención no era esa. 4. Varios errores: los labios chirrían, el fondo muy plano, los párpados deberían estar más caídos para dar un poco más de melancolía al cuadro. Aunque el resultado no es todo lo bueno que esperaba, tampoco quise corregir todas estas cosas, porque quiero ver y compartir con vosotros mi evolución hasta el primer cuadro original que haga. ---------------------------- 1. Ultraleve: Es la frontera que, en la representación plástica con pretensiones artísiticas, de una idea, un sentimiento o un concepto, separa a la mediocridad del arte. El término me lo he inventado como contraposición al término infraleve, que rebaja hasta la vergüenza el listón de esa frontera entre la mediocridad y el arte, para que se cuele por ahí cualquier incapaz o sinvergüenza.
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